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domingo, 4 de diciembre de 2016


NEUROCIENCIAS APLICADAS AL DESARROLLO DE TALENTOS Y DECISIONES VOCACIONALES O PROFESIONALES 
MÉTODO BENZIGER DE ESTILOS DE PENSAMIENTO


La neurociencias ha podido demostrar científicamente la existencia de 4 tipos especializados de pensamiento, determinados fisiológicamente, uno de los cuales constituye la predominancia o preferencia natural para cada persona, resultado de la constitución química única del cerebro humano. La preferencia por un modo especializado de pensamiento es resultado de una condición bioquímica que permite consumir menos energía cuando se razona con ese modo preferido natural.

¿Cuál es la importancia de la existencia de una predominancia natural cerebral?.
Este descubrimiento tiene grandes repercusiones en la posibilidad de acceder a una forma de pensamiento, de razonar y de ser, que sea el óptimo para cada persona. Esto tiene gran impacto en la calidad de vida, en los niveles de bienestar, en el entusiasmo, en un menor esfuerzo en el desarrollo de tareas y de pensamiento y en disminuir los niveles de ansiedad o estrés con que operan las personas. El pensamiento óptimo permite acceder al estado de “fluir”, trabajar sin esfuerzo, ser fiable y confiable en lo que hace, lograr autoeficacia y prosperar.

Se ha demostrado que cuando funcionamos desde nuestro modo especializado de pensamiento, somos altamente eficientes en el uso de nuestro cerebro, con el mínimo gasto energético; en cambio cuando usamos cualquiera de los otros modos del cerebro que no conforman nuestra dominancia natural, usamos 100 veces más energía para hacer lo mismo, agotando nuestro cerebro. Es importante aclarar que podemos desarrollar competencias en cualquier modo cerebral  y podemos ser altamente efectivos operando en él, hasta llegar a desarrollar también una dominancia en otra área, sin embargo el esfuerzo es mayor, es más desgastante y agotador. Las actividades desarrolladas desde el modo natural de pensamiento es más energizante, fácil y reconfortante para las personas.

El conocer cuál es nuestra área de dominancia cerebral e identificar desde qué modo estamos actuando en nuestra vida diaria y nuestro trabajo, es de gran utilidad porque puede explicar fuentes importantes de estrés y agotamiento si descubrimos que estamos operando desde una dominancia no natural y nos define un camino para alcanzar la realización y lograr altos niveles de bienestar y gozo en lo que hacemos.

Los 4 modos de pensamiento especializados y sus capacidades claves generales son los siguientes:
  • Frontal izquierdo: lógico y matemático, se destaca en el análisis crítico, resolución de problemas, establecer prioridades y uso de máquinas y herramientas. Metas bien definidas, calcular estrategias costo-efectivas. Prefiere decisiones lógicas, frías y carentes de emoción. Buenos administradores responsables.
  • Posterior izquierdo: ordenado, leal, cumplidor y confiable. Se basa en procedimientos, se distingue por la capacidad de repetir una acción de manera consistente y precisa a lo largo del tiempo. Destaca por prestar atención en los detalles, es tradicional y le gusta enfrentar y resolver las cosas paso a paso.
  • Frontal derecho: visual, espacial y no verbal. Piensa en forma metafórica y abstracta, se interesa más en los conceptos que en los eventos mismos. La novedad y las imágenes visuales le llaman mucho la atención, se enfoca tanto en las posibilidades futuras que puede pasar por alto las actuales o perder el contacto con la realidad. Se interesa por la humanidad y su evolución, aunque puede no ser bueno para la relación uno a uno.
  • Posterior derecho: es espiritual y simbólico, se basa en los sentimientos. Percibe las sutilezas, las emociones y las señales no verbales de los demás Suelen ser muy expresivos, trasmiten alivio, alientan y se conectan con las personas por medio de palabras y gestos.

La Dra. Katherine Benziger, PhD, desarrolló un Método que permite medir el estilo de pensamiento desde el cual operamos y encontrar nuestra dominancia natural, conocido como el “Método Benziger de Estilos de Pensamiento”. Un gran aporte de la Dra. Benziger ha sido el estudio sobre FALSIFICACIÓN DE TIPOS, es decir el uso o dependencia de un modo de pensamiento que no es el natural, con un alto desarrollo de competencias en esa área y demostró que cerca del 80% de la población falsifica tipos. Esto genera  altos costos sociales en cuanto a una calidad de vida inferior a la óptima y un conjunto de respuestas asociadas: estrés, ansiedad, angustia, agotamiento. El gran impacto social en términos de una menor calidad de vida y de satisfacción, dice relación con el mayor esfuerzo y gasto energético asociado al uso de un modo no natural. Asimismo, a lo largo del tiempo, tal adaptación o desvío, suele conducir a la persona a identificarse con sus competencias no preferidas, lo cual confunde la noción que tiene de sí mismo, su propio SER, lo que en algún momento de la vida suele  traducirse en crisis de algún tipo, ya sea emocional o física.

Los descubrimientos realizados por el Dr. Richard Haier y utilizados por la Dra. K. Benziger en el desarrollo de su método, mostraron que al funcionar con un modo distinto al preferido por el cerebro, estamos forzando al cerebro a sobre trabajar y quemar 100 veces más la energía disponible, con lo que esencialmente las personas están sobrecalentando su cerebro, causando que queme más del 20% de oxígeno que le corresponde. La distribución normal de oxígeno en el cuerpo es: 20% para el cerebro y 80% para el resto del cuerpo. Cuando la regla se cumple, todas las partes del cuerpo-cerebro reciben el oxígeno que necesitan para realizar sus tareas. Cuando la regla se viola, entonces nuestro cerebro toma mucho oxígeno y puedo sacar al cuerpo de su equilibrio homeostático y causar que el metabolismo cambie de anabólico a catabólico.

El estudio hecho por la Dra Benziger demostró que las personas han perdido contacto con la brújula interna de su cerebro. Una de las razones de esta pérdida de contacto se atribuye a las características del modelo educacional y el desarrollo de una cultura y sociedad que privilegia y premia una determinada estructura de pensamiento, alineada con el lado izquierdo del cerebro y moldea una imagen de hombre “exitoso” y valorable.

Otro elemento de medición fundamental del Método dice relación con los niveles de Extroversión e Introversión de las personas, relacionados con los niveles de alertas de cada cual y el grado de estimulación que requieren para desarrollar sus labores. Define el contexto en el cual la persona es más efectiva dependiendo de su nivel de alerta; es así como “el trabajo adecuado en el contexto equivocado” podría equivaler al fracaso.

Los extravertidos tienen un nivel de alerta muy bajo, por lo tanto necesitan mucho estímulo para mantenerse atentos; en cambio los introvertidos tienen un nivel de alerta muy alta, por lo que perciben más que otros y el exceso de estímulo los perturba. Dentro de la población el 70% de las personas tiene un nivel de alerta equilibrado, pero un 15% es extravertido y otro 15% introvertido. Los introvertidos buscan niveles de estimulación menores a los normales para evitar sentirse abrumados; asimilan mucha más información en cada segundo que el individuo promedio. El extravertido en cambio, es sumamente eficiente en situaciones estimulantes, donde suceden muchas cosas, donde existe un alto volumen de producción. Conocer nuestro nivel de alerta es fundamental para elegir los entornos y tipos adecuados de trabajo y de estudio, donde podremos desarrollar nuestro potencial y funcionar adecuadamente.

La FALSIFICACIÓN DE TIPOS tiene un impacto muy fuerte en la salud física, psicológica y emocional de las personas a nivel de corto y largo plazo, desde irritabilidad a agotamiento, ansiedad, depresión, envejecimiento prematuro del cerebro. Las razones por las cuales las personas desvían tipos son fundamentalmente de tipo cultural, social, familiar o emocional:
  • o   Necesidad de sentirse aceptado o encajar
  • o   Necesidad de establecer una identidad separada (no voy a ser como mi padre o madre, por ej.)
  • o   Evitar el castigo o la vergüenza de ser diferente
  • o   Ausencia de modelos del rol
  • o   Ausencia de elementos necesarios para ejercer la dominancia natural
  • o   Asegurarse de que “alguien haga lo que hay que hacer” (Deber Ser)

Dado el impacto que factores culturales, educacionales y familiares tienen en nuestras decisiones vocacionales y profesionales y el costo de la falsificación de tipos, es cada vez más relevante el conocer nuestro modo de pensamiento natural especializado, que nos ayude a definir nuestro desarrollo vocacional y profesional en ámbitos que permitan cultivar estados de flow, alcanzar eficiencia, disfrute y gozo, favoreciendo nuestra realización y resultados. Tal como ya hemos mencionado la fuerza de la cultura y la educación nos lleva a elegir rumbos más desde el “deber ser”, visiones de éxito y valoración social, por sobre nuestra vocación natural fisiológica con altos costos físicos, mentales y sociales.

Es así como, la deserción de estudiantes de educación superior en Chile durante el primer año fluctúa en torno al 30%, según cifras el Ministerio de Educación, un porcentaje de los cuales se reincorpora posteriormente a estudiar otra carrera. Según un estudio de la Escuela de Economía de U. Chile, dentro de las 3 principales causas de la deserción están los problemas vocacionales, junto a los problemas económicos y de rendimiento.

El Método Benziger nos permite tomar una mejor decisión conociendo nuestros talentos naturales, los que vienen determinados por la configuración de nuestro modo especializado de pensamiento, según el área de dominancia cerebral, que es personal, natural y biológica. Tomar una decisión más fundamentada disminuye el riesgo de deserción con los costos involucrados y aumenta la posibilidad de éxito, buenos resultados y disfrute en el desarrollo de una vocación profesional.

El tener conocimiento de nuestro estilo de pensamiento natural es una gran ayuda también en ámbitos de conformación de equipos y liderazgo organizacional, reinvención profesional, definición de nuevos rumbos profesionales y en el ámbito de relaciones personales, problemas de comunicación y de pareja Cada modo especializado de pensamiento tiene un estilo de comunicación específico asociado, qué le agrada o no le agrada, qué lo motiva o lo hace sentirse valorado.

Contáctanos y conoce tu Estilo de pensamiento a través del Test BTSA y potencia el desarrollo de tus talentos, la calidad de tu vida, tu desarrollo profesional y tus relaciones interpersonales.

VIVIANA FUICA

vivianafuicapuerta51.blogspot.com

lunes, 22 de agosto de 2016

¿QUIÉN VIVE, YO O EL PERSONAJE?

¿Una pregunta sin sentido? Muy por el contrario. La invitación es a descubrir el sentido de la pregunta y aventurarnos en el sentido de la vida y en la profundidad del camino y la búsqueda interior.

¿Hay cabida para la interioridad en el mundo actual?, ¡claro que sí! No sólo la hay, es la única posibilidad que el ser humano tiene para salvarse a si mismo y desde ahí construir un mundo nuevo, sostenible y en paz, una utopía que sólo podrá transformarse en realidad cambiando el curso de nuestra mirada desde el exterior al interior, desde el afuera al adentro.

El PERSONAJE
Nuestra sociedad ha construido focos y reflectores que dirigen nuestra mirada y nuestro pensar y nos llevan a actuar como manadas, buscando ahí lo que creemos necesitar. ¿Qué luz es esa? Es la luz del éxito, el poder, el consumo, la tecnología,  el placer, el  dinero y su brillo enceguecedor, alimentado y potenciado por el marketing y la publicidad que nos venden y hacen creer en la realidad de fantasías y sueños imposibles. Felicidad envasada….todo fácil, inmediato, al alcance de quien tenga el poder para comprarlo.  Cual polillas hipnotizadas, somos atraídos y dominados por la fuerza de esa luz, la que dirige nuestra vida, motivaciones y aspiraciones. Nos hacemos dependientes de ella y se transforma en la esencia de nuestra vida y en el sentido de la misma.

Esta sociedad está muy lejos del mundo de la reflexión, la introspección y la conciencia de quienes somos. Nuestra identidad se asimila a cargos, roles, profesión o actividad,  como si el HACER fuera sinónimo del SER, de forma tal  que cuando esos roles se acaban, pareciera que la vida misma perdiera el sentido.

Nos enseñan a competir, a tener éxito para “ser alguien en la vida”, sinónimo de poseer, comprar, consumir. Ponemos nuestras energías al servicio de estos objetivos en la búsqueda de una identidad, un quién soy, basado en el HACER y PARECER,  sin siquiera detenernos a pensar qué hay más allá del “quién hace”, “estudia” o “compra”. Terminamos identificando nuestro SER con una “rotulación de fábrica”: “soy madre”, “soy  ingeniero”, “soy padre de tres hijos”, “soy deportista”, “soy gerente”, “soy empresario”.

Este proceso lo he llamado la creación del PERSONAJE que creo ser,  de forma tal que actuamos desde ahí y terminamos identificándonos con el arquetipo de éste. En una sociedad basada en el personaje, la PERSONA o el SER, no existe, es invisible. El patrón de relación y de valor está sustentado en lo externo, en lo superfluo, lo desechable, en la diferencia, la desigualdad, el poder.

Basta mirar la sociedad actual y el drama con que nos encontramos día a día y que crece en un sentido que a veces nos lleva a caer presos de la desesperanza. ¿Puede alguien pensar que la vastedad del misterio de la vida puede tener cómo propósito y objetivo último el acceder al auto último modelo, la casa con piscina, la ropa de marca o el último IPhone?  Sin duda, no hay nada malo en la posibilidad de acceder a ello, y puede ser muy agradable contar con algunos de estos bienes, pero sin duda el sentido de la vida radica es una esfera muy superior a estos objetivos. Lo que llama a la reflexión es el darnos cuenta de cuánto del esfuerzo, del estrés y la ansiedad que observamos en la vida actual se sustenta en nuestra búsqueda “frenética y desesperada” por acceder a dichos bienes, con un sentimiento de que nuestro valor como persona se asimila al valor de las cosas.

EL SER Y LA PUERTA DE SALIDA
La humanidad requiere un hombre distinto, requiere respuestas distintas, romper paradigmas y construir una nueva realidad. Necesitamos una puerta de salida que nos lleve a la entrada a una nueva dimensión de quienes somos.

Detrás del PERSONAJE está nuestra naturaleza real, profunda, divina, en conexión plena y permanente con el cosmos, con la existencia, con la verdad de lo que somos; en ella reside la fuerza para crear y generar la vida que queremos para nosotros y para el mundo. Es nuestro SER, nuestra esencia que contiene la sabiduría de todo nuestro recorrido universal, de tiempo en tiempo, de vida en vida y que tiene la potencialidad de manifestar lo mejor de sí mismo; sólo requerimos tomar contacto y conciencia de su existencia.

Sin embargo, buscamos todo tipo de excusas para justificarnos y seguir en el personaje, algo que nos salve de tener que reflexionar sobre el sentido y propósito de nuestra vida… algo ajeno y extraño para el pensar de muchos. Aventurarnos en ese territorio desconocido nos aterra, es como caer en una inmensidad en la cual nos sentimos perdidos, algo que se llama INTERIOR, un mundo totalmente inexplorado para quienes viven en el afuera. Sin embargo, en el acto de conciencia, voluntad y decisión de entrar en lo desconocido, está no sólo la liberación de toda nuestra potencialidad, sino además la libertad del SER y la posibilidad de acceder a la realización y la felicidad.

¿Por qué nos asusta la posibilidad de enfrentar la grandeza que reside en el SER? Sin duda hay una razón.  Para quien ha vivido creyendo que es limitado, dependiente del afuera, su valor depende de los “resultados” de su vida, a merced del destino, el azar, la sociedad, la política, la economía, etc. Protegerse y sobrevivir es su objetivo de vida y el tener siempre a quien culpar de su infortunio, desesperanza y desánimo le permite seguir jugando a su personaje sin sentirse responsable, justificando sus actos y defendiendo los valores que lo guían. “No soy yo”, la culpa es del sistema, la política, las malas personas, etc., y así, el fin justifica los medios.

Salirse de ese patrón implica “hacerse responsable” de la propia vida y reconocer que soy capaz, que puedo actuar en el sentido de la vida que quiero para mí y para los demás. Es aceptar que “no son los otros”, que más allá del destino, el azar, la política, la economía, siempre puedo decidir cómo actuar, esa es mi libertad, mi elección, a través de la cual construyo mi camino. Eso requiere de fuerza, voluntad y valentía, implica ser consecuente y, lo más difícil, implica transformarse en el mundo que quiero vivir (M. Gandhi). Ese es el gran cambio de paradigma que la infinita sabiduría de la vida nos está llevando a mirar, a reconocer, a través del dolor y el sufrimiento que el mismo ser humano ha creado para sí. Lamentablemente esta es la única forma en que, en su total separación y desconexión con el poder divino que lo conforma, el hombre sabe aprender…. si es que aprende.

LA TRAVESÍA
Es momento de reconocer al SER que está detrás del personaje, la fuerza y sabiduría infinita que habita en nosotros, que le da sentido a esta experiencia de vida, que es una sola con la muerte; no hay inicio ni fin, sólo un devenir en la infinidad del universo y del cosmos del que somos parte. En esa conexión, en esa unidad, podremos construir la vida que merecemos vivir, la que es nuestra por naturaleza y que le da futuro al planeta y a la humanidad.

¿Cómo partir? Dando el primer paso a la conciencia, al darnos cuenta, al decir, ¡si quiero!, ¡si puedo! Quiero ser protagonista y responsable de mi vida, quiero conocer y desarrollar toda la potencialidad que hay en mí, quiero ser el héroe de mi propia vida, en la conquista de quien soy, de mi SER, de mi destino.  Ahí comienza la travesía y hay muchos caminos por donde partir: tus emociones, tu cuerpo, tu mente, tu espíritu. Si el norte está claro, todo ellos te llevarán a destino y el norte está en tu corazón, donde reside la fuerza de tu espíritu.

Te invito a comenzar el camino, te invito a conocer un posible comienzo, te invito a  aprender a hacer PAUSA y a aprender a conectar con la fuerza que está en la capacidad de integrar tu intelecto con tu mundo emocional y tu espíritu, en conexión con el cuerpo que sostiene nuestra vida. Desde ahí podrás transformar tu vida, tus relaciones con los demás y aportar un mayor sentido y presencia en lo que haces, desde quien realmente eres y no sólo desde el PERSONAJE que crees ser. La conexión con la sabiduría interior que nos habita, requiere aprender a conocer y a trabajar con nuestra mente y descubrir el poder de la claridad, el valor de la presencia y de la atención plena en todo lo que hacemos, en la realidad que queremos construir para nosotros, los que nos rodean y la sociedad de la que somos parte.

Mindfulness y Atención Plena es un gran comienzo para crear una real fuerza del cambio en los distintos ámbitos de nuestra vida que nos ayude a conectar con la profundidad de quienes somos, liberándonos de las barreras impuestas por el PERSONAJE, aprendiendo a conectar con los demás desde el valor esencial de la vida y de lo que todos somos como seres humanos. Sólo cultivando el momento presente podemos trascender al PERSONAJE para descubrir el SER que habita en él.
¡Bienvenidos a la Travesía!


lunes, 8 de agosto de 2016

EL ESTRÉS Y MINDFULNESS

EL ESTRÉS Y MINDFULNESS


El estrés me está matando!!.  Cuántas veces no hemos usado esta expresión o la hemos escuchado en otros. Sin duda, la locura y las demandas del mundo actual nos tienen muy lejos de la calidad de vida que muchos quisiéramos tener y el impacto en nuestra salud física y mental es innegable. Infartos al corazón, colon irritable, ansiedad, crisis de pánico, presión alta, debilidad del sistema inmunológico, desarrollo de algunas enfermedades crónicas y hasta mayor probabilidad de desarrollar cáncer se asocian a una vida llena de estrés, de apuro, donde lo urgente se confunde con lo importante, con un organismo exigido más allá de los límites.
Una irracionalidad de la que muchos estamos conscientes, pero pocos hacemos algo para pararla. Es como si nos hubiésemos subido a una montaña rusa de la que nos queremos bajar, pero no sabemos cómo, aunque a veces tampoco queremos hacer el esfuerzo para pararla. Sin embargo, ya sea porque algo de conciencia nos ilumina o porque finalmente nuestro cuerpo nos grita desesperadamente, dando señales de no puedo más!!!, tenemos que parar, tomar conciencia y darnos cuenta que de la forma en que vivimos estamos comprando un boleto a la desdicha, la enfermedad,  la soledad y la infelicidad….y quizás la muerte.
El estrés y la ansiedad nos mantienen en constante estado de alerta, sintiéndonos permanentemente amenazados por algo que a veces ni siquiera sabemos distinguir. Vivimos pendientes de un futuro naturalmente incierto o atados a un pasado que ya no está. En ese estado, nos cuesta darnos cuenta que estamos viviendo  “una vida que no existe”, basada en un mañana o un futuro que aún no es o un pasado que ya fue. Sólo hay un momento real, que es el único que vivimos y es el HOY, el AHORA, sin embargo nuestra forma de vivir nos lleva a desperdiciarlo, a ignorarlo, centrados en una mente que por naturaleza tiende a estar en continuo movimiento, de aquí para allá, sin parar,  sin atender, salvo que la dirija conscientemente a ello.
La mayoría de las personas son capaces de reconocer que están estresados, pero pocas están dispuestas a tomar las riendas de su vida y hacer los cambios requeridos para vivir con calidad de vida y acceder a mayor plenitud y felicidad. Normalmente tendemos a atacar los síntomas físicos del estrés, razón por la cual nuestro país es adicto a las fármacos para atacar la ansiedad, la depresión y un sin número de patologías físicas o psíquicas relacionadas con él, sin embargo pocos se detienen a pensar en el origen y las posibilidades de atacar las causas, única forma de vivir una vida distinta.
Aprender a vivir en el ahora, disfrutar del momento presente, nos permite hacer cambios trascendentales en nuestra vida, de una magnitud que abarcan no sólo lo físico, sino también lo psíquico y lo espiritual.
Aprender a vivir en el presente, en el AHORA y con ATENCIÓN PLENA es descubrir una vida distinta, un mundo distinto, una nueva realidad, nos sentimos y actuamos de otra forma. Los invito a hacer el experimento de comer una manzana como normalmente lo hacemos, muchas veces tragando, engullendo, sin siquiera saborearla, versus tomar la manzana, tocarla, olerla y apreciar su colorido. Luego comenzar a comerla con toda nuestra atención, mordiéndola lentamente, masticándola, sintiendo el jugo que libera, apreciando su sabor y su olor, para luego sentir la fibra de la manzana, conscientes del movimiento de nuestra mandíbula mientras la masticamos, saboreando el trozo hasta finalmente tragarlo y darle paso a un nuevo pedazo de manzana. Nos hemos comido una manzana con atención plena y al hacerlo, descubriremos una manzana muy distinta a la última que hayamos probado, una experiencia totalmente diferente. Imagínense lo que puede pasar al aplicar esta experiencia de ATENCIÓN PLENA cuando miramos el mar, una puesta de sol, el jardín de nuestra casa, o jugamos con nuestros hijos; es una experiencia nueva, vida en expresión, soy yo viviendo.
Estar en el AHORA es vivir los momentos; estar en el estrés, en la ansiedad, en el futuro o pasado, es permitir que la vida pase por nosotros, sin muchas veces darnos cuenta. Aprender a estar presente requiere aprendizaje, voluntad, decisión, como todo aquello que queremos incorporar en nuestra vida seriamente, requiere ejercitar, preparar a nuestra mente para que aprenda a focalizarse y estar atenta, disfrutando, capturando, incorporando el momento presente. Aprender a hacer esto nos transforma la experiencia de la vida, independiente del estrés y la locura del mundo que puede seguir igual, pero como todo, el problema no está afuera, a veces no puedo hacer nada para cambiar el afuera, pero puedo hacer todo para cambiar el adentro…y así todo ha cambiado.
MINDFULNESS O PRÁCTICA DE LA ATENCIÓN PLENA es más que una técnica o una herramienta, es una forma de vivir la vida, centrada en la capacidad de vivir el momento presente en plenitud. Mindfulness nos invita a aprender a cultivar la atención plena, poniendo el foco en nuestra respiración, siguiendo el ciclo de inspiración y espiración en todo su proceso, con intención,  observando como nuestra mente va y viene, que es su condición natural y trayéndola de vuelta gentilmente al foco de atención cada vez que se dispersa o se distrae evaluando el pasado o anticipando el futuro. Mindfulness no busca dejar la mente en blanco, no busca llegar a ninguna parte ni alcanzar algún estado especial, nos enseña a usar la respiración como una herramienta para detener la dispersión mental y aumentar el poder de nuestra atención. La respiración es el puente que conecta nuestro cuerpo con nuestros pensamientos, es un puente de conexión a la conciencia. La plena conciencia es el milagro que nos permite ser dueños de nosotros mismos y recuperar la plenitud; nos permite unir las partes dispersas de mí y ser uno, yo mismo, plenamente consciente de la vida que me habita y que soy. Esa unidad se logra sólo estando y habitando el momento presente.
Los invito a participar de mi próximo Taller “Introducción al Mindfulness” y conocer la práctica de la Atención Plena (Mindfulness) y sus beneficios sobre nuestra vida física, emocional y espiritual.

contacto@puerta51.com


miércoles, 22 de junio de 2016



11 BENEFICIOS DEL COACHING PARA EL CONOCIMIENTO PERSONAL

Hablar de coaching puede generar dudas, resistencias, incredulidad y falta de entendimiento, entre otras reacciones. Se habla de coaching en muchos ámbitos y hay un sin número de coaches y tipos de coaching, lo que produce confusión y dudas respecto de qué se trata y de su efectiva capacidad de apoyar procesos de transformación.

Es muy importante rescatar la esencia de lo que hay detrás del coaching y separarlo de lo que puede ser la moda del coaching. El coaching es una herramienta de gran valor para todo aquél que quiera invertir en su crecimiento personal, que le permite desarrollar competencias que lo ayuden a la generación de resultados, cumplimiento de metas u objetivos. Es un aporte a nuestro proceso de autoconocimiento, crecimiento, desarrollo y evolución como personas.

Es normal preguntarse, ¿qué lo diferencia de una terapia psicológica o de un trabajo con un terapeuta?. Lo primero es que hay diferencias y características distintas en la técnica de trabajo utilizada y en términos muy generales, lo fundamental es que el coaching tiene como único objetivo el apoyar procesos que permitan a las personas el cumplimiento de sus metas y objetivos, tanto en ámbito personales como profesionales; no es una herramienta terapéutica orientada a trabajar con  patologías, problemas o enfermedades sicológicas, campo que está circunscrito al ámbito de la psicología o psiquiatría según corresponda o corrientes terapéuticas de distinto tipo. Hacer esta distinción y diferencia es fundamental dentro del código de ética que debe estar siempre presente en un coach debidamente certificado. No es necesario tener una enfermedad o patología psicológica para querer emprender un proceso de autoconocimiento y crecimiento personal, muy por el contrario, a veces es una expresión de gran madurez sicológica el estar dispuesto a hacerlo.

El proceso de conocimiento de uno mismo, de reconocimiento de nuestro mundo emocional, de crecimiento y desarrollo personal es parte natural y esencial de nuestra vida y debería ocupar un lugar importante en ella, en la medida que entendamos que son elementos determinantes de los resultados concretos, personales, profesionales y afectivos que alcanzamos en ella y afectan nuestro nivel de bienestar, felicidad y autorrealización. El aprendizaje es condición natural de un proceso de autoconocimiento y es crucial entender que éste no termina y no está circunscrito a lo que aprendimos en nuestra etapa escolar o universitaria. El proceso de aprendizaje debería ser un estado permanente de apertura, que tiene que ver con aprender a descubrir nuevas miradas, visiones, desarrollar nuevas competencias, descubrir nuevas dimensiones de mí mismo, nuevas respuestas y acciones que me permitan generar respuestas distintas ante los mismos eventos, única forma de crear una realidad diferente. El aprendizaje es una condición fundamental para un ser humano que se desarrolla en un mundo que cambia permanentemente.

¿Sabemos cambiar por nosotros mismos?, la mayoría de las veces NO!!!, lo hacemos obligados por las circunstancias y por la experiencia y a veces por los dolores de la vida. ¿Es necesario que sea así?, no lo es, podemos evitarnos muchos dolores aprendiendo a MIRAR y a VER en forma distinta.

En que nos puede servir el coaching en esto, en mucho!!!. Un coach, debidamente preparado y con la experiencia de vida y el trabajo interno personal que lo respalde (lo cual debería ser igual de válido y exigible para un  psicólogo, terapeuta o un psiquiatra que trabaje con el alma humana),  puede ser un gran aporte y un buen compañero de camino de quien desee adentrarse en las profundidades del crecimiento personal y descubrir todo el tesoro escondido en nuestro interior, a veces calcificado por estructuras defensivas que no nos permiten explorar nuevos territorios, nuevas dimensiones de nuestro SER y nos dejan limitada nuestra capacidad de expresión a una ínfima parte de lo que somos y a sólo aquello que hemos aprendido a ser y hacer, determinadas por la forma en que hemos concebido el mundo, la vida y a nosotros mismos.

Sin duda, que el mundo es mucho más de lo que cada uno ve. Lo que vemos, entendemos, aceptamos, tiene que ver con nuestras ideas, juicios y creencias de cómo son las cosas, lo que es bueno, lo que es malo, lo que debe ser, lo que debería ser, y está determinado por la cultura, educación, crianza, sexo, religión, estudios, condicionamientos, madurez, etc. Sin embargo, la vida pone a nuestra disposición innumerables puertas que podemos abrir y/o cerrar; detrás de cada una hay realidades, visiones, miradas, perspectivas, colores, personas distintas y la llave para abrir o cerrar alguna de ellas la tengo yo, muchas veces muy guardada en un lugar escondido y protegido de mi mente, resguardado por el temido “dragón” del miedo.

¿De qué me sirve el coaching?, en primer lugar, me ayuda a atreverme a mirar a ese “dragón”, que quizás no es tan temible como siempre he pensado y a CUESTIONARME, preguntarme si no habrá alguna forma distinta de mirar la realidad que estoy viendo. Si creo que lo que yo veo y pienso es la verdad y única verdad, no hay salida a la situación, no hay una respuesta distinta que me pueda llevar a crear un mundo distinto. El desarrollo de la madurez y la inteligencia sin duda reside en la capacidad de saber que no hay una verdad absoluta; hay visiones, opiniones, juicios, formas de ver, creencias, ideas, etc, que son personales, que podemos compartir o no. Cada realidad tiene la opción de mirarse desde una perspectiva distinta, lo cual si lo aplicamos a nuestras realidades, experiencias, vivencias, dolores, miedos, del día a día, pueden permitirnos descubrir una vida distinta y una forma de mirar y crear una realidad diferente, que muchas veces no sólo tiene impacto en lo personal sino también en lo grupal y colectivo.

Hay al menos 11 formas en que el coaching me puede ayudar en mi proceso de crecimiento personal
  1. Revisar mis creencias y juicios sobre los que he estructurado mi forma de ver y mirar el mundo. Muchos juicios y creencias pasan a ser creencias limitantes que me impiden avanzar, desarrollarme y descubrir todo el mundo de potencialidades que tengo para expresar. ¿Cuantos NO PUEDO!!, quedaron marcados en mi registro mental y determinaron que nunca más lo intentara y me hiciera una imagen y visión disminuida de mi mismo?
  2. Incorporar la capacidad de reflexión, de hacerme preguntas, de cuestionarme, de no dar todo por sabido, de valorar otras miradas e ideas para ver e interpretar el mundo.
  3. Aprender a identificar, reconocer, nombrar y gestionar mi mundo emocional.
  4. Aprender a responder a la pregunta ¿Quién soy?, sin dar simplemente como respuesta el o los roles que cumplo en mi vida.
  5. Aprender a mejorar nuestra capacidad de comunicación y relación con otros.
  6. Desarrollar nuestra capacidad de autoliderazgo y automotivación.
  7. Identificar las acciones a tomar y las competencias a desarrollar para lograr el cumplimiento de mis metas y objetivos.
  8.  Descubrir el Poder interior que hay en mí.
  9.  Aumentar la confianza en mí mismo.
  10. Aprender a decir que NO cuando quiero decir NO!!
  11. Descubrir la sabiduría oculta en mi cuerpo como camino de conexión con quien soy y de recuperación de mi energía vital.

Podría enumerar muchas más posibilidades disponibles a ser descubiertas a través del coaching y el proceso de autoconocimiento que lo acompaña, pero creo que este listado de 11 posibles resultados permiten dar una visión clara del aporte que puede representar a todo aquél que está comprometido con su proceso de autoconocimiento y de descubrimiento de su Poder Interior.

Atrévete a romper con tus creencias limitantes y a descubrir toda la potencialidad y el poder que hay en ti y descubre el SER que eres.

Te invito a revisar el Programa de autoconocimiento “EL SENDERO DEL ALMA” en http:\\vivianafuicapuerta51.com o escríbeme a contacto@puerta51.com

VIVIANA FUICA
Fundadora de “Puerta51 La puerta al cambio”, Coach Certificada, Diplomada en Psicología Positiva, Facilitadora Certificada en la Metodología LEGO® SERIOUS PLAY®, Especializada en regulación emocional, Ecología Emocional y mindfulness. Ingeniero Comercial UC.


lunes, 4 de abril de 2016

DESPERTANDO TU PODER INTERIOR




¿Quiénes somos?, la obviedad de esta pregunta muchas veces nos sorprende con la dificultad de la respuesta. Tendemos a responder describiendo nuestros roles, profesión, estado civil, hijos, y quizás con mayor profundidad, nuestra visión de la vida y nuestra opinión respecto a ciertos temas. Darnos cuenta de que somos mucho más de lo que creemos ser puede ser toda una sorpresa; hay una inmensidad en mí que no estoy manifestando por falta de conciencia y por no saber cómo hacerlo.

Descubrir quién realmente soy, es sin duda la travesía más desafiante y trascendental de nuestra vida, ilimitada en su extensión y en los descubrimientos que nos regala. Nos permite ampliar la visión de la infinita dimensión de nuestra naturaleza. Partir la travesía requiere tomar conciencia de la responsabilidad que nos cabe en la realidad que construimos, resultado del conjunto de ideas, juicios, creencias, significados y sentimientos con que nos movemos en la vida, los que se transforman en respuestas y programaciones automáticas con las que funcionamos y actuamos, juzgamos y hasta sentimos.

Estas respuestas y  programaciones van determinando la visión que tenemos de nosotros mismos y la imagen que el resto tiene de mí.  Nuestra visión de nosotros mismos normalmente la construimos en base al resultado que obtenemos de nuestras acciones, y dependiendo de ello nos llenamos de etiquetas, muchas de las cuales tienden a cerrar caminos en vez de abrir posibilidades. Nuestra identidad queda definida por roles, experiencias, emociones, juicios, miedos, expectativas, ilusiones que nos habitan. Muchas veces no somos conscientes ni de cómo se originaron ni de qué representan, quedaron grabadas en nuestro cerebro normalmente en etapas muy tempranas de nuestro desarrollo y las hemos dado por válidas sin revisarlas o cuestionarlas, ya son parte nuestra, de nuestro inconsciente y pasan a ser “un dato de la causa”, en base al cual creamos la realidad. La travesía hacia quién soy parte al darme cuenta de que la visión y el conocimiento que tengo de mí puedo modificarlo, revisando los juicios o creencias con que me muevo en la vida, permitiendo que aspectos y territorios desconocidos de mí mismo cobren vida y manifestación.

El poco conocimiento y conciencia de quienes somos nos lleva a vivir la vida desde una mirada muy sustentada en lo externo, en lo que los otros ven y juzgan de mí. ¿Nos hemos preguntado qué es en realidad para nosotros la VIDA?, ¿la vivimos realmente en la plenitud que nos ofrece?. Cualquiera sea la creencia o la mirada con que lo analicemos, sin duda la VIDA es un misterio y es un milagro, pero que rápidamente encuadramos en una estructura social y cultural que la limita a un conjunto de creencias, exigencias, normas, juicios, expectativas, roles, etc, que restringe la capacidad de descubrir toda la inmensidad que habita en el SER que somos. 

En alguna medida todo el potencial y la inmensidad que traemos al nacer se “robotiza” a través de patrones culturales, sociales, políticos, históricos, religiosos, etc, incorporados en nuestro cerebro cual software de una computadora, que nos dice lo bueno, lo malo, lo que debemos ser, qué hacer, qué me lleva al éxito, qué es aceptable socialmente, etc, muchos de ellos absolutamente necesarios para el proceso de socialización y vida en comunidad, pero que ante la ausencia de hábitos y cultura de reflexión e introspección, de valoración al cultivo de una vida interior, nos lleva muchas veces a construir una vida de acuerdo a los patrones de moda, pero que poco responde a las potencialidades verdaderas de mi SER y a las propias necesidades de mi alma. 

Las necesidades no satisfechas de nuestra alma están detrás de mucha de la insatisfacción, depresión, falta de sentido, estrés, vacío, que llenan muchas calles del mundo, para lo cual se ha desarrollado un rentable negocio de paliativos, drogas, remedios, alcohol, consumismo, tecnología, que nos aleja cada vez mas de quienes somos, construyendo una nube espesa que cada vez aleja más la posibilidad de ver la luz que brilla en el fondo de mi corazón, gritando, quiero VIVIR!!!

¿Quién quiere vivir?, el alma que habita en mí, que desea manifestar la plenitud y toda la potencialidad de quien es. ¿Cómo respondo a esa necesidad?, ¿cómo la llevo  a la vida concreta, al día a día que vivimos en el mundo de hoy? Simplemente tomando conciencia de qué es lo que hay detrás de las acciones y decisiones que tomo en la vida, cómo estoy interpretando el mundo que me rodea, con qué juicios me muevo en la vida, ¿me aportan al crecimiento, a la exploración, evolución, a la transformación? o ¿me limitan a una mínima expresión de la real potencialidad que tengo?. Cuántos NO PUEDO, NO SIRVO, NO ME ATREVO, NO SOY BUENO, YA ESTOY VIEJO, etc,  limitan las posibilidades de abrirme a nuevas experiencias, descubrir un mundo de posibilidades, y me quedo encadenado a una rutina, a una falta de entusiasmo y de sentido, por un NO PUEDO, sin siquiera haberme atrevido a probar y……… ¿si pudiera?

Hay un poder dentro de cada uno, un poder interior que está mucho más cerca de quienes somos, que el simple rol con que nos movemos en la vida. Cuando tomamos conciencia de ese poder interior nos hacemos responsables de la vida que creamos y de la libertad de elegir que tenemos. Esa creación no se hace a través de sueños, se hace a través de las acciones y decisiones que tomamos en la vida. ¿No es hora de hacernos responsable de lo que pienso, de los juicios y de las emociones que me habitan, elegidas libremente por mí? Nuestra emoción es parte crucial del mundo que creamos y no hacernos responsables de su gestión es una expresión de inconsecuencia e irresponsabilidad importante respecto a la realidad que queremos, al deseo de ser feliz y el poder crear un mundo mejor para mí y los demás.

El avance de la neurociencia, la investigación, la psicología positiva, la espiritualidad, nos  aportan hoy día mucho conocimiento, técnicas, herramientas, que nos ayudan a ir conectando con este Poder Interior, pero depende de nosotros ir hacia allá y dejar de elegir el camino del reclamo, la queja, el resentimiento, la resignación, la victimización, la culpa, el pobrecito de mí, y dar pasos responsables y concretos para alcanzar nuestra felicidad y aportar a la de los demás.

Te invito a ser parte de aquellos que creemos y queremos aportar a un mundo distinto descubriendo nuestro Poder Interior y haciéndonos responsables de la realidad que creamos.

VIVIANA FUICA
Socia de “Puerta51Consultoría Estratégica”, Coach Certificada, Diplomada en Psicología Positiva, Facilitadora Certificada en la Metodología LEGO® SERIOUS PLAY®, Ingeniero Comercial UC.

viernes, 27 de noviembre de 2015

¿PAZ, PAZ, PAZ….UNA UTOPÍA O UNA POSIBILIDAD?


Hemos llegado a diciembre, último mes del año y abundan los deseos de paz y de amor para el año que viene. Normalmente no hay saludo navideño o de fin de año, que no contenga deseos de paz.
Es probable que este año estos deseos tengan una connotación aún mayor, como resultado de los hechos terroristas que han remecido los corazones de muchos a lo largo del planeta. La violencia, el terrorismo, el fanatismo, la poca valoración de la vida humana, el ideologismo por sobre la cordura, la muerte por sobre el diálogo, el miedo en las caras y en el corazón de tantos, se han hecho una vez más presentes, sembrando preocupación y desesperanza en relación al futuro. 
La violencia de los hechos ocurridos en Paris no dejan indiferente a nadie y nos lleva a tomar conciencia también de las barbaries, genocidios, guerras y muertes que ocurren todos los días en distintos lugares del mundo como resultado del terrorismo, las dictaduras, el narcotráfico, las luchas raciales, ideológicas, de poder, territoriales o religiosas. La historia de la humanidad lamentablemente no ha sido un ejemplo de paz, respeto o tolerancia entre los seres humanos y podríamos hacer una larga lista de genocidios y barbaries ocurridos no sólo en la historia moderna sino a lo largo de todo el proceso de evolución y desarrollo del hombre. En ella podemos encontrar ejemplos claros de cómo cultivar frutos de sangre, dolor y desesperanza en un campo desnutrido de amor, del sentido de la vida, de la compasión y de la tolerancia.
¿Ha aprendido algo la humanidad a lo largo de su historia?, ¿es la paz mundial algo alcanzable o es sólo una ilusión?, ¿podemos realmente pensar en un futuro sustentable, distinto y mejor?. La invitación es a reflexionar un poco sobre cómo responder a estas preguntas.
Ante hechos como los ocurridos recientemente, sin duda no es mucho lo que podemos hacer individualmente para cambiar la realidad mundial. Normalmente luego del shock del primer momento seguimos nuestras vidas, esperando que “otros”, llámese líderes mundiales, gobiernos, ONU, OTAN, etc, logren hacer algo que nos ayude a vivir con menos temor. Sin duda, no tengo la respuesta a cómo enfrentar una situación como ésta, ni cómo manejar los fanatismos religiosos o ideológicos en todos los ámbitos del mundo, pero sí tengo claro que no podemos pensar que la creación de un futuro distinto y mejor es tema solamente de “otros”. No podemos pensar que la creación de las condiciones para generar un futuro donde la paz, el respeto, la tolerancia y el amor prevalezcan, dependa sólo de políticas, acuerdos,  gobiernos, alianzas, guerras contra guerras.
¿Esa paz tan anhelada es posible?, ¿es la paz ausencia de guerra simplemente?, ¿de dónde nace la paz, de políticas o del corazón humano?. La paz requiere de respeto, de tolerancia, de colaboración, de comunicación, de solidaridad, de amor, por lo tanto, ¿qué responsabilidad nos cabe a cada uno de nosotros en la generación de ese mundo distinto?. ¿Nos hemos preguntado, qué estamos haciendo en nuestra propia vida para no seguir cultivando la semilla de la violencia, el fanatismo, la soberbia, la mentira, la injusticia, el abuso, la radicalización, la discriminación, etc?. ¿Puedo esperar que el mundo cambie, que pare la violencia, el terrorismo, las muertes, siguiendo con mi vida y mi forma de ser sin tomar conciencia de mis propios actos?
Todos somos responsables de la realidad que creamos con nuestras acciones y del impacto que esto genera en los demás. Todos tenemos la capacidad de influir por lo tanto en nuestro entorno, sembrando así una semilla de cambio que puede dar muchos frutos de paz y de amor en nuestra realidad, si así nos lo proponemos. Todos tenemos la semilla del cambio que permite dar a luz a todo nuestro potencial y llegar a ser la mejor versión de nosotros mismos; para ello requerimos tomar conciencia de la responsabilidad que nos cabe en la vida que vivimos y de cómo influimos en la vida de quienes nos rodean. Esto es válido como padres, hermanos, jefes, compañeros de trabajo, amigos, vecinos, ciudadanos, políticos, jefes de estado, etc. No somos seres aislados en este mundo, somos parte de un Todo, en que lo que yo haga influye en mi entorno y si yo cambio y me hago consciente del impacto de mis actos sobre los demás, podremos ir aportando a generar una realidad distinta. Creo que esta es la única formar de crear una sociedad mejor. Mientras esperemos que el cambio venga del actuar de “otros”, no hay cambio posible.
Mahatma Gandhi dijo, “Tu mismo tienes que ser el cambio que quieres ver en el mundo” y “Si quieres cambiar el mundo cambia tu primero”. 
En mi visión, el futuro no será distinto mientras cada uno de nosotros como seres humanos no nos sintamos responsables de él. Para ello se requiere que en primer lugar entendamos más en profundidad la naturaleza de lo que somos como SER HUMANO. La conocida frase “Conócete a ti mismo” ha trascendido los tiempos desde la antigua Grecia, reflejando el valor de la reflexión en el entendimiento de la conducta humana. Pero, ¿entendemos realmente el sentido de lo que eso significa?; trabajando en este tema me he encontrado más de alguna vez con la pregunta ¿y eso qué es?, ¿cómo se hace?. Conocernos a nosotros mismos es al menos preguntarnos, ¿por qué actúo como actúo?, ¿me gusta la forma como actúo?, ¿qué impacto tienen en otros mis acciones?, ¿de qué depende que actúe de la forma en que lo hago?, ¿lo puedo cambiar? El ser humano a lo largo de su historia le ha dado un gran énfasis al mundo de la razón, en desmedro de sus otras dimensiones, la emocional, la corporal y también la espiritual, sin entender que sólo a través de la integridad y coherencia de ellas es posible alcanzar la plenitud de su SER. El mundo emocional es tan determinante de la vida del hombre que hasta que no entienda el rol y la importancia que las emociones tienen en su vida y en su capacidad de relación con otros, cómo lo determina en lo que es y lo que hace y aprenda a gestionar su mundo emocional, se hace difícil esperar que pueda alcanzar el desarrollo de todo su potencial que favorezca un mayor bienestar personal y colectivo y que permita avanzar hacia una sociedad que privilegie el amor por sobre el odio, la tolerancia y el respeto por sobre la agresión, la generosidad sobre la envidia, etc.
Humberto Maturana ha dicho, “nunca las guerras resuelven los conflictos humanos, porque no son resultado de la razón sino de la emoción y se resuelven sólo cuando hay conversación y respeto”. 
El ser humano tiene la capacidad de amar y también la capacidad de odiar y destruir. El camino elegido es una elección, a veces determinada por las circunstancias, pero en un rango muy amplio es algo que podemos elegir libremente, cuando nos hacemos responsables por quienes somos y el impacto que generamos en otros. Ser responsables de quienes somos es entre otras cosas ser responsable de nuestro mundo emocional y lo que hacemos con él. Falta mucha conciencia para entender que detrás de cada acción, de cada palabra, hay una emoción y hay mucho que podemos hacer para cambiar una reacción por una decisión consciente.
Cuando soy capaz de entender quién soy, reconocer mis errores, limitaciones, mis juicios, mis creencias, el cómo mi historia puede estar determinando mi actuar, es mucho más posible que pueda mirar y reconocer en el otro a un “legítimo otro”, en palabras del profesor Maturana, con su historia, sus juicios, sus creencias, etc. Sólo este paso, el de aventurarnos en la conquista de nosotros mismos, el descubrir el desconocido mundo emocional que nos habita y el impacto que tiene en la vida, puede generar un gran impacto en nuestra realidad, aumentando los niveles de bienestar personal y colectivos, facilitando crear mayores niveles de paz en nuestro entorno. 
Todos podemos cambiar, crecer, evolucionar, mejorar…… sólo necesitamos conciencia y voluntad. Sólo así podemos tener esperanzas de un futuro distinto y hacer de la paz algo alcanzable y no una mera ilusión. 

Que los deseos de paz de esta Navidad y fin de año sean hechos desde la conciencia de la responsabilidad que nos cabe en crearla.