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lunes, 8 de agosto de 2016

EL ESTRÉS Y MINDFULNESS

EL ESTRÉS Y MINDFULNESS


El estrés me está matando!!.  Cuántas veces no hemos usado esta expresión o la hemos escuchado en otros. Sin duda, la locura y las demandas del mundo actual nos tienen muy lejos de la calidad de vida que muchos quisiéramos tener y el impacto en nuestra salud física y mental es innegable. Infartos al corazón, colon irritable, ansiedad, crisis de pánico, presión alta, debilidad del sistema inmunológico, desarrollo de algunas enfermedades crónicas y hasta mayor probabilidad de desarrollar cáncer se asocian a una vida llena de estrés, de apuro, donde lo urgente se confunde con lo importante, con un organismo exigido más allá de los límites.
Una irracionalidad de la que muchos estamos conscientes, pero pocos hacemos algo para pararla. Es como si nos hubiésemos subido a una montaña rusa de la que nos queremos bajar, pero no sabemos cómo, aunque a veces tampoco queremos hacer el esfuerzo para pararla. Sin embargo, ya sea porque algo de conciencia nos ilumina o porque finalmente nuestro cuerpo nos grita desesperadamente, dando señales de no puedo más!!!, tenemos que parar, tomar conciencia y darnos cuenta que de la forma en que vivimos estamos comprando un boleto a la desdicha, la enfermedad,  la soledad y la infelicidad….y quizás la muerte.
El estrés y la ansiedad nos mantienen en constante estado de alerta, sintiéndonos permanentemente amenazados por algo que a veces ni siquiera sabemos distinguir. Vivimos pendientes de un futuro naturalmente incierto o atados a un pasado que ya no está. En ese estado, nos cuesta darnos cuenta que estamos viviendo  “una vida que no existe”, basada en un mañana o un futuro que aún no es o un pasado que ya fue. Sólo hay un momento real, que es el único que vivimos y es el HOY, el AHORA, sin embargo nuestra forma de vivir nos lleva a desperdiciarlo, a ignorarlo, centrados en una mente que por naturaleza tiende a estar en continuo movimiento, de aquí para allá, sin parar,  sin atender, salvo que la dirija conscientemente a ello.
La mayoría de las personas son capaces de reconocer que están estresados, pero pocas están dispuestas a tomar las riendas de su vida y hacer los cambios requeridos para vivir con calidad de vida y acceder a mayor plenitud y felicidad. Normalmente tendemos a atacar los síntomas físicos del estrés, razón por la cual nuestro país es adicto a las fármacos para atacar la ansiedad, la depresión y un sin número de patologías físicas o psíquicas relacionadas con él, sin embargo pocos se detienen a pensar en el origen y las posibilidades de atacar las causas, única forma de vivir una vida distinta.
Aprender a vivir en el ahora, disfrutar del momento presente, nos permite hacer cambios trascendentales en nuestra vida, de una magnitud que abarcan no sólo lo físico, sino también lo psíquico y lo espiritual.
Aprender a vivir en el presente, en el AHORA y con ATENCIÓN PLENA es descubrir una vida distinta, un mundo distinto, una nueva realidad, nos sentimos y actuamos de otra forma. Los invito a hacer el experimento de comer una manzana como normalmente lo hacemos, muchas veces tragando, engullendo, sin siquiera saborearla, versus tomar la manzana, tocarla, olerla y apreciar su colorido. Luego comenzar a comerla con toda nuestra atención, mordiéndola lentamente, masticándola, sintiendo el jugo que libera, apreciando su sabor y su olor, para luego sentir la fibra de la manzana, conscientes del movimiento de nuestra mandíbula mientras la masticamos, saboreando el trozo hasta finalmente tragarlo y darle paso a un nuevo pedazo de manzana. Nos hemos comido una manzana con atención plena y al hacerlo, descubriremos una manzana muy distinta a la última que hayamos probado, una experiencia totalmente diferente. Imagínense lo que puede pasar al aplicar esta experiencia de ATENCIÓN PLENA cuando miramos el mar, una puesta de sol, el jardín de nuestra casa, o jugamos con nuestros hijos; es una experiencia nueva, vida en expresión, soy yo viviendo.
Estar en el AHORA es vivir los momentos; estar en el estrés, en la ansiedad, en el futuro o pasado, es permitir que la vida pase por nosotros, sin muchas veces darnos cuenta. Aprender a estar presente requiere aprendizaje, voluntad, decisión, como todo aquello que queremos incorporar en nuestra vida seriamente, requiere ejercitar, preparar a nuestra mente para que aprenda a focalizarse y estar atenta, disfrutando, capturando, incorporando el momento presente. Aprender a hacer esto nos transforma la experiencia de la vida, independiente del estrés y la locura del mundo que puede seguir igual, pero como todo, el problema no está afuera, a veces no puedo hacer nada para cambiar el afuera, pero puedo hacer todo para cambiar el adentro…y así todo ha cambiado.
MINDFULNESS O PRÁCTICA DE LA ATENCIÓN PLENA es más que una técnica o una herramienta, es una forma de vivir la vida, centrada en la capacidad de vivir el momento presente en plenitud. Mindfulness nos invita a aprender a cultivar la atención plena, poniendo el foco en nuestra respiración, siguiendo el ciclo de inspiración y espiración en todo su proceso, con intención,  observando como nuestra mente va y viene, que es su condición natural y trayéndola de vuelta gentilmente al foco de atención cada vez que se dispersa o se distrae evaluando el pasado o anticipando el futuro. Mindfulness no busca dejar la mente en blanco, no busca llegar a ninguna parte ni alcanzar algún estado especial, nos enseña a usar la respiración como una herramienta para detener la dispersión mental y aumentar el poder de nuestra atención. La respiración es el puente que conecta nuestro cuerpo con nuestros pensamientos, es un puente de conexión a la conciencia. La plena conciencia es el milagro que nos permite ser dueños de nosotros mismos y recuperar la plenitud; nos permite unir las partes dispersas de mí y ser uno, yo mismo, plenamente consciente de la vida que me habita y que soy. Esa unidad se logra sólo estando y habitando el momento presente.
Los invito a participar de mi próximo Taller “Introducción al Mindfulness” y conocer la práctica de la Atención Plena (Mindfulness) y sus beneficios sobre nuestra vida física, emocional y espiritual.

contacto@puerta51.com


miércoles, 22 de junio de 2016

Programa de Crecimiento Personal "EL SENDERO DEL ALMA"




11 BENEFICIOS DEL COACHING PARA EL CONOCIMIENTO PERSONAL

Hablar de coaching puede generar dudas, resistencias, incredulidad y falta de entendimiento, entre otras reacciones. Se habla de coaching en muchos ámbitos y hay un sin número de coaches y tipos de coaching, lo que produce confusión y dudas respecto de qué se trata y de su efectiva capacidad de apoyar procesos de transformación.

Es muy importante rescatar la esencia de lo que hay detrás del coaching y separarlo de lo que puede ser la moda del coaching. El coaching es una herramienta de gran valor para todo aquél que quiera invertir en su crecimiento personal, que le permite desarrollar competencias que lo ayuden a la generación de resultados, cumplimiento de metas u objetivos. Es un aporte a nuestro proceso de autoconocimiento, crecimiento, desarrollo y evolución como personas.

Es normal preguntarse, ¿qué lo diferencia de una terapia psicológica o de un trabajo con un terapeuta?. Lo primero es que hay diferencias y características distintas en la técnica de trabajo utilizada y en términos muy generales, lo fundamental es que el coaching tiene como único objetivo el apoyar procesos que permitan a las personas el cumplimiento de sus metas y objetivos, tanto en ámbito personales como profesionales; no es una herramienta terapéutica orientada a trabajar con  patologías, problemas o enfermedades sicológicas, campo que está circunscrito al ámbito de la psicología o psiquiatría según corresponda o corrientes terapéuticas de distinto tipo. Hacer esta distinción y diferencia es fundamental dentro del código de ética que debe estar siempre presente en un coach debidamente certificado. No es necesario tener una enfermedad o patología psicológica para querer emprender un proceso de autoconocimiento y crecimiento personal, muy por el contrario, a veces es una expresión de gran madurez sicológica el estar dispuesto a hacerlo.

El proceso de conocimiento de uno mismo, de reconocimiento de nuestro mundo emocional, de crecimiento y desarrollo personal es parte natural y esencial de nuestra vida y debería ocupar un lugar importante en ella, en la medida que entendamos que son elementos determinantes de los resultados concretos, personales, profesionales y afectivos que alcanzamos en ella y afectan nuestro nivel de bienestar, felicidad y autorrealización. El aprendizaje es condición natural de un proceso de autoconocimiento y es crucial entender que éste no termina y no está circunscrito a lo que aprendimos en nuestra etapa escolar o universitaria. El proceso de aprendizaje debería ser un estado permanente de apertura, que tiene que ver con aprender a descubrir nuevas miradas, visiones, desarrollar nuevas competencias, descubrir nuevas dimensiones de mí mismo, nuevas respuestas y acciones que me permitan generar respuestas distintas ante los mismos eventos, única forma de crear una realidad diferente. El aprendizaje es una condición fundamental para un ser humano que se desarrolla en un mundo que cambia permanentemente.

¿Sabemos cambiar por nosotros mismos?, la mayoría de las veces NO!!!, lo hacemos obligados por las circunstancias y por la experiencia y a veces por los dolores de la vida. ¿Es necesario que sea así?, no lo es, podemos evitarnos muchos dolores aprendiendo a MIRAR y a VER en forma distinta.

En que nos puede servir el coaching en esto, en mucho!!!. Un coach, debidamente preparado y con la experiencia de vida y el trabajo interno personal que lo respalde (lo cual debería ser igual de válido y exigible para un  psicólogo, terapeuta o un psiquiatra que trabaje con el alma humana),  puede ser un gran aporte y un buen compañero de camino de quien desee adentrarse en las profundidades del crecimiento personal y descubrir todo el tesoro escondido en nuestro interior, a veces calcificado por estructuras defensivas que no nos permiten explorar nuevos territorios, nuevas dimensiones de nuestro SER y nos dejan limitada nuestra capacidad de expresión a una ínfima parte de lo que somos y a sólo aquello que hemos aprendido a ser y hacer, determinadas por la forma en que hemos concebido el mundo, la vida y a nosotros mismos.

Sin duda, que el mundo es mucho más de lo que cada uno ve. Lo que vemos, entendemos, aceptamos, tiene que ver con nuestras ideas, juicios y creencias de cómo son las cosas, lo que es bueno, lo que es malo, lo que debe ser, lo que debería ser, y está determinado por la cultura, educación, crianza, sexo, religión, estudios, condicionamientos, madurez, etc. Sin embargo, la vida pone a nuestra disposición innumerables puertas que podemos abrir y/o cerrar; detrás de cada una hay realidades, visiones, miradas, perspectivas, colores, personas distintas y la llave para abrir o cerrar alguna de ellas la tengo yo, muchas veces muy guardada en un lugar escondido y protegido de mi mente, resguardado por el temido “dragón” del miedo.

¿De qué me sirve el coaching?, en primer lugar, me ayuda a atreverme a mirar a ese “dragón”, que quizás no es tan temible como siempre he pensado y a CUESTIONARME, preguntarme si no habrá alguna forma distinta de mirar la realidad que estoy viendo. Si creo que lo que yo veo y pienso es la verdad y única verdad, no hay salida a la situación, no hay una respuesta distinta que me pueda llevar a crear un mundo distinto. El desarrollo de la madurez y la inteligencia sin duda reside en la capacidad de saber que no hay una verdad absoluta; hay visiones, opiniones, juicios, formas de ver, creencias, ideas, etc, que son personales, que podemos compartir o no. Cada realidad tiene la opción de mirarse desde una perspectiva distinta, lo cual si lo aplicamos a nuestras realidades, experiencias, vivencias, dolores, miedos, del día a día, pueden permitirnos descubrir una vida distinta y una forma de mirar y crear una realidad diferente, que muchas veces no sólo tiene impacto en lo personal sino también en lo grupal y colectivo.

Hay al menos 11 formas en que el coaching me puede ayudar en mi proceso de crecimiento personal
  1. Revisar mis creencias y juicios sobre los que he estructurado mi forma de ver y mirar el mundo. Muchos juicios y creencias pasan a ser creencias limitantes que me impiden avanzar, desarrollarme y descubrir todo el mundo de potencialidades que tengo para expresar. ¿Cuantos NO PUEDO!!, quedaron marcados en mi registro mental y determinaron que nunca más lo intentara y me hiciera una imagen y visión disminuida de mi mismo?
  2. Incorporar la capacidad de reflexión, de hacerme preguntas, de cuestionarme, de no dar todo por sabido, de valorar otras miradas e ideas para ver e interpretar el mundo.
  3. Aprender a identificar, reconocer, nombrar y gestionar mi mundo emocional.
  4. Aprender a responder a la pregunta ¿Quién soy?, sin dar simplemente como respuesta el o los roles que cumplo en mi vida.
  5. Aprender a mejorar nuestra capacidad de comunicación y relación con otros.
  6. Desarrollar nuestra capacidad de autoliderazgo y automotivación.
  7. Identificar las acciones a tomar y las competencias a desarrollar para lograr el cumplimiento de mis metas y objetivos.
  8.  Descubrir el Poder interior que hay en mí.
  9.  Aumentar la confianza en mí mismo.
  10. Aprender a decir que NO cuando quiero decir NO!!
  11. Descubrir la sabiduría oculta en mi cuerpo como camino de conexión con quien soy y de recuperación de mi energía vital.

Podría enumerar muchas más posibilidades disponibles a ser descubiertas a través del coaching y el proceso de autoconocimiento que lo acompaña, pero creo que este listado de 11 posibles resultados permiten dar una visión clara del aporte que puede representar a todo aquél que está comprometido con su proceso de autoconocimiento y de descubrimiento de su Poder Interior.

Atrévete a romper con tus creencias limitantes y a descubrir toda la potencialidad y el poder que hay en ti y descubre el SER que eres.

Te invito a revisar el Programa de autoconocimiento “EL SENDERO DEL ALMA” en http:\\vivianafuicapuerta51.com o escríbeme a contacto@puerta51.com

VIVIANA FUICA
Fundadora de “Puerta51 La puerta al cambio”, Coach Certificada, Diplomada en Psicología Positiva, Facilitadora Certificada en la Metodología LEGO® SERIOUS PLAY®, Especializada en regulación emocional, Ecología Emocional y mindfulness. Ingeniero Comercial UC.


viernes, 27 de noviembre de 2015

¿PAZ, PAZ, PAZ….UNA UTOPÍA O UNA POSIBILIDAD?


Hemos llegado a diciembre, último mes del año y abundan los deseos de paz y de amor para el año que viene. Normalmente no hay saludo navideño o de fin de año, que no contenga deseos de paz.
Es probable que este año estos deseos tengan una connotación aún mayor, como resultado de los hechos terroristas que han remecido los corazones de muchos a lo largo del planeta. La violencia, el terrorismo, el fanatismo, la poca valoración de la vida humana, el ideologismo por sobre la cordura, la muerte por sobre el diálogo, el miedo en las caras y en el corazón de tantos, se han hecho una vez más presentes, sembrando preocupación y desesperanza en relación al futuro. 
La violencia de los hechos ocurridos en Paris no dejan indiferente a nadie y nos lleva a tomar conciencia también de las barbaries, genocidios, guerras y muertes que ocurren todos los días en distintos lugares del mundo como resultado del terrorismo, las dictaduras, el narcotráfico, las luchas raciales, ideológicas, de poder, territoriales o religiosas. La historia de la humanidad lamentablemente no ha sido un ejemplo de paz, respeto o tolerancia entre los seres humanos y podríamos hacer una larga lista de genocidios y barbaries ocurridos no sólo en la historia moderna sino a lo largo de todo el proceso de evolución y desarrollo del hombre. En ella podemos encontrar ejemplos claros de cómo cultivar frutos de sangre, dolor y desesperanza en un campo desnutrido de amor, del sentido de la vida, de la compasión y de la tolerancia.
¿Ha aprendido algo la humanidad a lo largo de su historia?, ¿es la paz mundial algo alcanzable o es sólo una ilusión?, ¿podemos realmente pensar en un futuro sustentable, distinto y mejor?. La invitación es a reflexionar un poco sobre cómo responder a estas preguntas.
Ante hechos como los ocurridos recientemente, sin duda no es mucho lo que podemos hacer individualmente para cambiar la realidad mundial. Normalmente luego del shock del primer momento seguimos nuestras vidas, esperando que “otros”, llámese líderes mundiales, gobiernos, ONU, OTAN, etc, logren hacer algo que nos ayude a vivir con menos temor. Sin duda, no tengo la respuesta a cómo enfrentar una situación como ésta, ni cómo manejar los fanatismos religiosos o ideológicos en todos los ámbitos del mundo, pero sí tengo claro que no podemos pensar que la creación de un futuro distinto y mejor es tema solamente de “otros”. No podemos pensar que la creación de las condiciones para generar un futuro donde la paz, el respeto, la tolerancia y el amor prevalezcan, dependa sólo de políticas, acuerdos,  gobiernos, alianzas, guerras contra guerras.
¿Esa paz tan anhelada es posible?, ¿es la paz ausencia de guerra simplemente?, ¿de dónde nace la paz, de políticas o del corazón humano?. La paz requiere de respeto, de tolerancia, de colaboración, de comunicación, de solidaridad, de amor, por lo tanto, ¿qué responsabilidad nos cabe a cada uno de nosotros en la generación de ese mundo distinto?. ¿Nos hemos preguntado, qué estamos haciendo en nuestra propia vida para no seguir cultivando la semilla de la violencia, el fanatismo, la soberbia, la mentira, la injusticia, el abuso, la radicalización, la discriminación, etc?. ¿Puedo esperar que el mundo cambie, que pare la violencia, el terrorismo, las muertes, siguiendo con mi vida y mi forma de ser sin tomar conciencia de mis propios actos?
Todos somos responsables de la realidad que creamos con nuestras acciones y del impacto que esto genera en los demás. Todos tenemos la capacidad de influir por lo tanto en nuestro entorno, sembrando así una semilla de cambio que puede dar muchos frutos de paz y de amor en nuestra realidad, si así nos lo proponemos. Todos tenemos la semilla del cambio que permite dar a luz a todo nuestro potencial y llegar a ser la mejor versión de nosotros mismos; para ello requerimos tomar conciencia de la responsabilidad que nos cabe en la vida que vivimos y de cómo influimos en la vida de quienes nos rodean. Esto es válido como padres, hermanos, jefes, compañeros de trabajo, amigos, vecinos, ciudadanos, políticos, jefes de estado, etc. No somos seres aislados en este mundo, somos parte de un Todo, en que lo que yo haga influye en mi entorno y si yo cambio y me hago consciente del impacto de mis actos sobre los demás, podremos ir aportando a generar una realidad distinta. Creo que esta es la única formar de crear una sociedad mejor. Mientras esperemos que el cambio venga del actuar de “otros”, no hay cambio posible.
Mahatma Gandhi dijo, “Tu mismo tienes que ser el cambio que quieres ver en el mundo” y “Si quieres cambiar el mundo cambia tu primero”. 
En mi visión, el futuro no será distinto mientras cada uno de nosotros como seres humanos no nos sintamos responsables de él. Para ello se requiere que en primer lugar entendamos más en profundidad la naturaleza de lo que somos como SER HUMANO. La conocida frase “Conócete a ti mismo” ha trascendido los tiempos desde la antigua Grecia, reflejando el valor de la reflexión en el entendimiento de la conducta humana. Pero, ¿entendemos realmente el sentido de lo que eso significa?; trabajando en este tema me he encontrado más de alguna vez con la pregunta ¿y eso qué es?, ¿cómo se hace?. Conocernos a nosotros mismos es al menos preguntarnos, ¿por qué actúo como actúo?, ¿me gusta la forma como actúo?, ¿qué impacto tienen en otros mis acciones?, ¿de qué depende que actúe de la forma en que lo hago?, ¿lo puedo cambiar? El ser humano a lo largo de su historia le ha dado un gran énfasis al mundo de la razón, en desmedro de sus otras dimensiones, la emocional, la corporal y también la espiritual, sin entender que sólo a través de la integridad y coherencia de ellas es posible alcanzar la plenitud de su SER. El mundo emocional es tan determinante de la vida del hombre que hasta que no entienda el rol y la importancia que las emociones tienen en su vida y en su capacidad de relación con otros, cómo lo determina en lo que es y lo que hace y aprenda a gestionar su mundo emocional, se hace difícil esperar que pueda alcanzar el desarrollo de todo su potencial que favorezca un mayor bienestar personal y colectivo y que permita avanzar hacia una sociedad que privilegie el amor por sobre el odio, la tolerancia y el respeto por sobre la agresión, la generosidad sobre la envidia, etc.
Humberto Maturana ha dicho, “nunca las guerras resuelven los conflictos humanos, porque no son resultado de la razón sino de la emoción y se resuelven sólo cuando hay conversación y respeto”. 
El ser humano tiene la capacidad de amar y también la capacidad de odiar y destruir. El camino elegido es una elección, a veces determinada por las circunstancias, pero en un rango muy amplio es algo que podemos elegir libremente, cuando nos hacemos responsables por quienes somos y el impacto que generamos en otros. Ser responsables de quienes somos es entre otras cosas ser responsable de nuestro mundo emocional y lo que hacemos con él. Falta mucha conciencia para entender que detrás de cada acción, de cada palabra, hay una emoción y hay mucho que podemos hacer para cambiar una reacción por una decisión consciente.
Cuando soy capaz de entender quién soy, reconocer mis errores, limitaciones, mis juicios, mis creencias, el cómo mi historia puede estar determinando mi actuar, es mucho más posible que pueda mirar y reconocer en el otro a un “legítimo otro”, en palabras del profesor Maturana, con su historia, sus juicios, sus creencias, etc. Sólo este paso, el de aventurarnos en la conquista de nosotros mismos, el descubrir el desconocido mundo emocional que nos habita y el impacto que tiene en la vida, puede generar un gran impacto en nuestra realidad, aumentando los niveles de bienestar personal y colectivos, facilitando crear mayores niveles de paz en nuestro entorno. 
Todos podemos cambiar, crecer, evolucionar, mejorar…… sólo necesitamos conciencia y voluntad. Sólo así podemos tener esperanzas de un futuro distinto y hacer de la paz algo alcanzable y no una mera ilusión. 

Que los deseos de paz de esta Navidad y fin de año sean hechos desde la conciencia de la responsabilidad que nos cabe en crearla.